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Desde que nuestro país participó en la Cumbre de la Tierra, efectuada en Río de Janeiro en 1992 y asumió compromisos en torno a la Agenda 21 ha vinculado su forma de desarrollo con el desarrollo sustentable…pero ¿de qué forma?, sin duda el aporte más grande desde el 92 a la fecha es el que se hizo en el gobierno de Patricio Aylwin, a saber, la Ley de bases del medio ambiente (que en el papel sólo sirve de marco regulador pues no es en absoluto suficiente) y que da nacimiento a la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA). Pero el desarrollo sustentable, en general, se relaciona con el crecimiento económico y el cuidado del medio ambiente o, en definitiva, con el uso racional de los recursos naturales, olvidando un tercer e igualmente importante aspecto que, sumándolos, dan la base dinámica para el concepto de “desarrollo sustentable” éste es: la equidad social.
 

Es necesario, en primer término, diferenciar los conceptos de crecimiento y desarrollo económico. A grandes rasgos, el crecimiento obedece a leyes cuantitativas que buscan el aumento constante en el producto per cápita, es decir, crecer en “cantidad”, mientras que el desarrollo es un concepto cualitativo y mucho más amplio, que busca mejorar la calidad de vida a través del bienestar económico, social, cultural, político, ambiental, científico y tecnológico, es decir, es un concepto asociado a “calidad”. Para graficar la diferencia de que el crecimiento cuantitativo y la mejora cualitativa no van de la mano veamos este ejemplo: entre 1990 y el 2000, la economía chilena duplicó el PIB , pero también, duplicó la desigualdad entre el 5% más rico y el 5% más pobre, pasando de 110 veces a 220 veces. Me parece obvio entonces, que en un sistema cerrado como el planeta Tierra, que no crece, es imposible pretender que el subsistema económico crezca indefinidamente. Las políticas deben apuntar, por ende al desarrollo y no al crecimiento. Pero…¿esas políticas son aplicadas realmente en Chile? ¿el aumento del gasto social anunciado por el ministro de hacienda es suficiente para paliar las demandas ciudadanas? ¿es suficiente para alcanzar el desarrollo económico? Y más aun ¿un desarrollo sustentable en el tiempo?

La pobreza, según la encuesta CASEN, tuvo el mayor descenso en 12 años, cayendo del 18,7% al 13,7%. Pero ante la contundencia de los resultados ¿alguien se pregunta cómo se mide la línea de la pobreza en Chile?. Pues bien, los pobres son aquellos que ganan menos de 47.009 pesos mensuales en las zonas urbanas (y menos en las zonas rurales), es decir, si una persona gana 48.000 pesos no es pobre y puede cubrir sus necesidades de vivienda, educación, salud, vestimenta, movilización, alimentación y qué decir del derecho a la diversión. Ufffff!! Y con una línea de pobreza medida de manera tan irrisoria me parece desalentador que aun así existan pobres y peor aun que el gobierno celebre estos resultados como si nosotros fuésemos idiotas.
Por otro lado, la enorme desigualdad en la distribución del ingreso tiene directa relación con la desigualdad en la distribución del poder político en Chile, donde tenemos la sub-representación del mundo laboral y sindical en el parlamento y el ejecutivo, junto a la sobre-representación de los grandes gremios empresariales. La Sofofa, la CPC, la Asociación de Bancos son gremios excesivamente presentes a nivel de las decisiones políticas, así como también, los grupos económicos Angelini, Matte y Lucksic, entre otros.

Con respecto a la problemática ambiental, tan en boga en estos dias, me parece que si las políticas no se dejan de enfocar hacia el crecimiento económico el futuro se ve negro. Chile todavía, como buen país tercer mundista, basa sus exportaciones en los recursos naturales (más del 80%) y posee un modelo económico fundado en la “profundización de un patrón de acumulación que consiste en la conversión acelerada de capital natural en capital financiero, lo cual es altamente destructivo y depredador. Todo, con el agravante de que va de la mano con la concentración de esta riqueza en corporaciones y grupos económicos que operan precisamente en los sectores que explotan intensamente el medioambiente y sus recursos. Esto, sin considerar la incapacidad de los ecosistemas para soportar esta sobreexplotación, que a su vez es imprescindible para sustentar la estrategia monoexportadora chilena” .

Lo que pasa con Celco, Pascua lama o con la empresa Noruega sn/power que pretende construir varias hidroélectricas de paso en Coñaripe y Liquiñe desviando el curso de los ríos y afectando la biodiversidad, son consecuencias de un modelo económico unidireccional y políticas cortoplacistas. Ni siquiera aprendemos la lección de esos países desarrollados que después de depredar todos sus recursos recurren a la periferia del sur comprando materias primas e instalándose con sus megaempresas, pagando impuestos ridículos y acabando con recursos que, en definitiva, nos pertenecen a todos pero de los cuales no vemos muchos beneficios.







La estrategia de desarrollo sustentable de Chile, según un instructivo presidencial de 1996 está basada en “generar las condiciones básicas que permitan compatibilizar el proceso de crecimiento económico del país, con la protección del medio ambiente y el uso sustentable de los recursos naturales, en un contexto de equidad social y económica”.

Señor lector, si le pregunto ¿existe un auténtico “desarrollo sustentable” en nuestro país?. Usted ¿qué responde?.

 

Texto - Fotografias /Srta. Lopèz Perèz

 

 

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